Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de diciembre de 2009

► Embustera

Me eche a la suerte de tu desprecio circundante
girando alrededor de las credulidades
que me recuerdan ecos de vestidos viejos
arrojados al vacío.

Hoy arrope un indicio en mis tinieblas
con la misma pasión desenfrenada
que rebana la indiferencia por lo sentido.

(Lo sentido por nada)

Me quedan un par de aeropuertos
para devorar la certeza que me enlaza a ti.

Juan

jueves, 26 de noviembre de 2009

► Tiempo


El tiempo se desvanece como un cigarrillo en la boca, el tiempo corre y dame un poco más de tiempo.

No hay tiempo para nada o se "pierde" el tiempo en "algo"

Dividimos el día cortandolo en fracciones: en esta fracción debo comer, en la otra dormir y en lo que me queda follar un poco (si es que no estoy cansado de ¿trabajar? tanto tiempo)

Tiempo para el tiempo y un poco más.

Hace poco perdí el tiempo en una esquina y casi sin darme cuenta.

El tiempo se detuvo para mi suerte.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

► Einstein

En una reunión social Marilyn Monroe se cruzó con Albert Einstein y ella le sugirió lo siguiente:

- 'Qué dice profesor, ¿deberíamos casarnos y tener un hijo juntos? ¿Se imagina un bebé con mi belleza y su inteligencia?'.

Einstein muy seriamente le respondió:

- 'Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia'



Se cuenta que en una reunión social Einstein coincidió con el actor Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación, Einstein le dijo a Chaplin:

-'Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira'.

A lo que Chaplin respondió:

-'Lo suyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende'



"Sólo dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana, y de lo primero no estoy seguro¨ (Albert Einstein)

miércoles, 14 de octubre de 2009

► Anonimo

“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...

Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido, y se viven quejando que el mundo esta en su contra pero no hacen nada para cambiar.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. No quiero estar en reuniones donde andan los egos inflados, haciendo alarde de todo lo saben, y lo unico que buscan es que le digas ...tenes razon

!No tolero a maniobreros y ventajeros. Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo. Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa... Sin muchas golosinas en el paquete...

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír, de sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa, antes de hora. Que no huya, de sus responsabilidades. Que defienda, la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas… Gente a quien los golpes duros de la vida, les enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa!!!

Tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido. Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás"

domingo, 13 de septiembre de 2009

► El Tiempo

"El mundo se está perdiendo por falta de dulzura y bondad. La gente se muere por falta de amor, porque todo el mundo está apurado".

Madre Teresa de Calcuta


El tiempo es el tesoro más valioso que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Al morir nada material te llevas, te llevaras las buenas acciones que supiste realizar.

Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida.

El mejor regalo que le puedes dar a alguien es tu tiempo.

domingo, 12 de julio de 2009

►►► Minimas consideraciones

Madrid,
Es inquietante sumergirse en el pecado de su mismísima naturaleza.

Cuando le riega el sol de julio se enamoran los corazones transeúntes
que husmean en los espacios de placer que su estridencia obsequia.

Madrid,
la de las calles con nombres inusitados
y opulenta en la guapura que destila su sencillez.

Madrid,
sorprendentemente babilónica.

Son apasionantes todos sus escondrijos
y hasta en su ínfimo esplendor te torea como un bailaor.

Me encapricho con el flamenco
porque es el desconsuelo parido en la penuria.
Es la voz del calvario y se palmea para hacerla añicos.

Por la calle del Pez
sobrevuela el alma inquieta de Andrés.
En la calle del Desengaño
estan el Diego, las putas y Manu Chao.

Madrid es la Olavarría de Mario
la fascinación de Jesús por el sur
y el lunel hachís del marroquí ibérico.

Es la seducción de los tambores africanos
y en una de esas hay pista
para el cante trotante del Miguel
y la guitarra del Pedro
que milonguea un clamor en el estante del Retiro.

Madrid bambolea sus caderas
y se fía de sus pecados trasnochados
a troche y moche.





























sábado, 4 de octubre de 2008

León Rozitchner, con los tapones de punta




Aunque prefiere mantener en reserva su edad, no hay más que mirar su rostro para darse cuenta de que los años le han pasado más lentos que al resto de los mortales. Sin olvidar la frase “la juventud pasa” –que más de cinco décadas atrás le gritó un viejito cuando se hacía arrumacos con una muchacha a orillas del Sena– León Rozitchner se atreve a esbozar una hipótesis, un poco en broma y otro poco en serio, sobre su admirable estado: “Pertenezco a un grupo de judíos que no tiene colesterol”, se ríe hilarante el filósofo y autor de Moral burguesa y Revolución, Freud y los límites del individualismo burgués y El terror y la gracia. Lejos de rememorar su época de estudiante en la Sorbona y de ufanarse de haber estudiado con Maurice Merleau-Ponty y Claude Lévi Strauss, hoy hace gala de su cabellera ondulada, de las pocas arrugas que le rodean sus diminutos y chispeantes ojos y de su devoción por la mujer. Pero, sin duda, donde más cómodo se siente es ejerciendo la principal concesión que le otorgó la vida: la palabra como espacio de rebeldía.

“Al igual que hoy, a principios de los 50 el intelectual tampoco tenía un papel preponderante. Apenas si aparecía, lo escuchaba una minoría, pero había más gente dispuesta a escuchar que ahora. La producción de libros era menor, la tevé no existía. El poder del capital era más grosero: no se metía tanto con la cultura. El rock no había aún barrido con el realismo sensible del tango del barrio que cantaba con palabras porteñas. La cultura no era un negocio financiero como ahora, donde un grupo invierte comprando editoriales para fabricar libros como si fabricaran ladrillos, se compran las bandas o los clubes de fútbol. Antes se buscaba qué leer, ahora una librería es un mundo feérico que te hace guiños para seducirte desde las portadas de colores metalizados que brillan como lucecitas prendidas. Los intelectuales fueron desplazados por los grandes medios que compraron y privatizaron el espacio público donde las palabras circulan. Los media se han convertido en los ‘pedagogos’ de la ciudadanía.”

AQUELLA VIEJA RABIA INTACTA. Es imposible hablar de la nueva izquierda intelectual argentina de los años 50 y 60 sin remitirse a la figura de Rozitchner. El apasionamiento que vivía por esos días en la revista Contorno, junto a otros íconos de la intelectualidad como Oscar Masotta, David Viñas y Noé Jitrik, parece estar intacto cada vez que se sulfura con los medios de comunicación. Se acomoda en la silla, sacude los brazos y eleva la voz como si su interlocutor no lo escuchara.

–Todos los medios, salvo algunos, muy pocos, forman parte de una gran estrategia de dominio económico, religioso y político. Dejan intersticios, es cierto, y éste es quizás uno desde el que ahora estoy contestando sus preguntas. El objetivo al que apuntan los media es el dominio del hombre: distorsionar el poder unitario del cuerpo pensante e imaginario para adecuarlo a esas necesidades ajenas. Los medios nos seducen o inquietan; nos ordenan a su gusto mientras nos desorganizan. Al hombre unitario hay que fragmentarlo por las ideas, las imágenes o los sonidos. Penetran por los grandes orificios del cuerpo: las figuras visuales, la palabra hablada y escrita, los sonidos. Pero activan, cada uno de ellos, los cinco sentidos. La letra impresa de los diarios todavía deja un margen para tomar distancia.

–¿Y la televisión?

–En la tevé, la pasividad es extrema: es casi una trampa del resplandor destellante frente a la mirada que se rinde, sumisa. Todo se fragmenta, se mezcla, se distorsiona con cálculos exactos y cortes imprevistos: la Biblia y el calefón sean por fin unidos. Al comprar y unificar los medios, el poder financiero nos fabrica en serie: todos igualitos aunque vestiditos de manera distinta.

–¿Por ejemplo?

–En Francia, hace treinta años, Le Monde era un diario muy serio, cuyo director era nombrado por los redactores; hoy forma parte de un grupo de capital extranjero. Es casi igual a Clarín, tanto en lo que calla como en lo que muestra. Las mismas noticias centrales, los mismos enemigos y los mismos amigos, y la misma importancia para los deportes: la misma estrategia.

–¿Cree que el hecho de que la política haya dejado de estar en las calles, los locales partidarios, las universidades y las fábricas puede reducirse al papel que juegan los medios?

Es evidente que los medios son los que construyen la imagen de la realidad “verdadera”. Todos los hechos y saberes que no coinciden con el sostén de esos núcleos de interés quedan excluidos: no existen ni para la conciencia ni para la imaginación de la gente. Los media se proponen que los propios conflictos y las necesidades colectivas se jerarquicen o desaparezcan para quienes los viven. El colapso de los mayores bancos del mundo y la caída de las bolsas de Estados Unidos aparece como una catástrofe sólo numérica, abstracta: no se muestra la miseria, las muertes, las guerras, que infló con los suspiros de la gente viva esa “burbuja” etérea, como si no estuviera llena de personas a las que se les expropió la vida.

VENIMOS DEL TERROR. –Según su mirada, los medios parecerían haberse apropiado del debate público.

–Claro, pero en la Argentina esto se acentuó mucho más con el genocidio, porque la paz política nos mostró en cada golpe militar o económico el fundamento de muerte que la sostiene. La política es una tregua cuya duración está dada por nuestra resistencia: si soportamos todo no nos va a pasar nada. La política viene de un golpe genocida que sigue presente en el horizonte futuro, y hay un genocidio prometido con el que se nos amenaza de múltiples formas si se quiere realmente cambiar algo. Los media son los que sostienen el único horizonte de futuro posible. Nos moldean y al mismo tiempo nos muestran los límites insuperables de ese molde, si queremos seguir vivos. Con el “golpe del campo” el terror adormecido en la memoria de nuestros cuerpos volvió a despertarse, y con él se valorizó el espacio del “divertimento” de los medios con el que nos anestesiamos.

–¿Considera que los medios y varios sectores políticos abogaron por la búsqueda de consenso en contraposición a la confrontación de ideas durante el conflicto del campo?

–No existía confrontación de ideas porque había una sola idea en circulación, que era la que transmitían los medios en cadena. El consenso era el que impusieron los más fuertes. Quedamos tan absortos como desinformados. La gente se preguntaba, impotente, mientras volvía a sentir la amenaza del derrumbe, ¿cuándo va a venir alguien a decirnos en verdad qué pasa? Los dos meses de desabastecimiento fueron de nuevo una amenaza a la vida por temor al hambre. La tierra como propiedad privada perdió su sentido como suelo de todos los argentinos. No era la tierra madre o patria, sino la tierra financiera.

–¿Por qué hay tanto miedo al conflicto y a la confrontación de ideas?

–¿Dónde confrontar ideas si no existe ese espacio público? Ese espacio, lo sabemos, fue comprado por el capital financiero. Las “ideas” van y vienen de un solo lado. Ni siquiera el Gobierno fue capaz de poner la tevé en cadena para decir lo suyo e informar a la gente. Cuando todo está unificado por el poder de los media, ni las campanas del Gobierno suenan. A la “verdad” política del kirchnerismo sólo se la sentía en el odio que la derecha y los ciudadanos/as ahítos gritaban: era el único índice donde la mayoría leía si el Gobierno era el bueno o el malo. Tanto más bueno cuanto más malos se mostraban los del campo, los curas y los políticos. Los media, sobre todo la tevé, estaban implorando al desastre por razones contables. Los media fueron el ariete para atacar las necesidades mayoritarias.

–¿Qué le pasa a usted frente a ese discurso de los medios?

–Los miro, los escucho, los leo, pero muy poquito: es un mundo obsceno al que terminás espiando para evitar que, de verlos todos los días, entren a formar parte de tu propia familia. Pasamos mirando o leyendo año tras año a esos mismos personajes cumpliendo su faena, y con ellos convive la mayoría de nuestros conciudadanos. La “familia” está unita por los personajes de los grandes media. Uno que sí lee y escribe trata de entender desde abajo: cómo hemos llegado a esto. No es fácil. La gente que tiene que decir algo en serio no está en los medios, o son muy pocos y por tiempo breve.

ESCRIBA CIEN VECES “NO SOY K”. Sentado en el escritorio de un departamento construido durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón y con la pipa entre sus dedos, echa luz sobre el malentendido de algunos medios que lo mencionaron como uno de los firmantes de Carta Abierta: “Nunca firmé las cartas de los intelectuales, sólo asistí a la primera reunión”. Se queda en silencio y lanza una mirada desafiante antes de completar la idea.

–Muchos de los intelectuales que firmaron la carta sólo retoman el camino que los define como intelectuales plenos, y lo hicieron en un momento dramático de la amenaza, cuando toda la derecha formó un frente único, como si un director invisible organizara la orquesta para ejecutar una misma música sacra. Se sentían dueños del mundo circulando por los caminos que les abrió el genocidio: imponer la primarización de la economía prolongando la fuerza del terror pasado. Aunque uno no coincida en todo con lo que expresa la carta, tenemos algunas ideas básicas que nos son comunes. Creo que es una experiencia importante, pero cada uno busca el lugar que cree más adecuado a sus propias ganas.

Sin demasiados rodeos, evita hablar de lo que no tiene ganas. Cuando se le pregunta por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, corta en seco: “No creo que sea un tema importante”. Pero sí se entusiasma cuando la charla apunta a uno de los caminos que él mismo elige transitar: la izquierda argentina.

–Usted dijo que la derecha logró formar un frente único. ¿Qué sucede con las izquierdas de nuestro país que no consiguen obtener un mínimo nivel de representatividad política?

Las izquierdas de nuestro país son izquierdas políticas trabajadas por la razón patriarcal cristiana, aunque no lo sepan. Por eso quieren bajar los conceptos a la tierra, aunque ésta se resista. Trabajan sobre el fondo de una materialidad, como diría Marx, “no subjetiva”, no de los cuerpos sensibles vivos: tienen sólo un corpus de palabras. Si la izquierda no comienza a plantear los problemas desde la relación con el cuerpo y la tierra –que es por definición el cuerpo común de los argentinos– y sólo lo hace desde las “necesidades” que la economía define, no va a tener arraigo. Si no “materializan” el concepto de Nación para incluirnos carnalmente en la tierra, le están regalando nuestra base terrestre a la derecha, con cuyas categorías la gente de izquierda misma piensa.